Tuesday, 2 August 2011

7. Un Girardoteño en Moscú


La lista de museos y atracciones de Moscú es interminable. Con la ayuda de mi infaltable guía de viajes Lonely Planet he elaborado una lista de más de 60 lugares que debe visitar un turista "que se respete"...y cuente con el tiempo para hacerlo. Esta lista incluye dos circos, varias iglesias y catedrales, docenas de museos y galerías de arte, el Zoológico, el Jardín Botánico, los antiguos cuarteles de la KGB, enormes parques y reservas naturales alrededor de la ciudad, el teatro Bolshoi que esta cerrado por reconstrucción, el Mausoleo de Lenin, los tesoros del Kremlin ... y la aumentaré con otros que me sugieran mis nuevos amigos.
 
Para comenzar, ya estuve con Daniel, el hijo menor de Dmitry en la Galería Pushkin, dedicada exclusivamente al impresionismo, aunque con dos pisos especiales para pre y post impresionistas, entre los cuales encontré una gorda estatua de Botero. Los precios de entrada para los extranjeros son mucho más altos que para los nacionales, y a Daniel le parece lo mas normal comprar los míos a precio bajo, siempre que yo no abra la boca!

Luego hicimos una larga caminata hasta hallar un MacDonalds, máximo deseo del chico, y entrar a la vecina Galería Tetryakov, una de las más populares entre los turistas locales y extranjeros, que cuenta con una excelente colección de íconos bizantinos.

Otro día estuvimos en el enorme parque Kolomenskoe, donde se encuentra una reciente reconstrucción del palacio del Zar Alexey Mijailovich, padre de Pedro el Grande, nacido en 1672, quien inició la modernización del país, abrió sus puertas hacia Europa y trasladó la capital a San Petersburgo.

Combinando mi tiempo entre cultura, vida en familia y algo de ejercicio, hago una caminata de unos 8 kms con Arsenio, el atlético chico de 15 años que me lleva a paso largo por un bosque que bordea la línea del tren, hasta tres estaciones mas allá de su casa. 

Algo cansados regresamos en tren hasta Istra, donde puedo comprobar lo  que habia visto en días pasados: docenas de pasajeros que viajan sin comprar tiquete, evitan la multa cambiandose de vagón en las estaciones intermedias, y al llegar a su destino, saltan desde la plataforma y se trepan por encima de las rejas o se pasan por entre las barras que han doblado previamente, sin que los guardias o la policía haga nada para impedirlo. Pues bien, habia que probar la aventura y nosotros hicimos lo mismo con el chico!

La siguiente salida a Moscú la hago sin compañía. Nikolai, el chofer de familia, un ucraniano fuerte y simpático, pensionado del ejército (US$30 mensuales!!!) me lleva hasta la estación, donde pierdo largos minutos haciendo cola, se me pasa el tren y el siguiente sale solamente hasta dentro de dos horas. Qué hacer entonces? Ostentando mi mejor ruso le pregunto a una linda chica, quien no me para bolas, pero en cambio una amable señora me explica que debo tomar un bus local hasta le siguiente estación, desde donde puedo viajar hasta Moscú en autobus. Entender eso en Ruso es sencillo...no toma más de media hora! Finalmente llego a la estación Tushino de Moscú, donde tomo el Metro hasta el centro y me encuentro con la imponente Biblioteca Lenin, que con sus 20 millones de volúmenes bien merece una larga visita. Me toca presentar el pasaporte y obtener una tarjeta de entrada, para admirar sus elegantes salas de lectura, sus enormes ficheros de tarjetas de cartulina y desde luego, sus controles y sus ayudas electrónicas.

Sobre la Plaza Roja se encuentran las galerias GUM, que en el pasado fueron uno de los pocos sitios donde se podía comprar algo de las escasas mercancías existentes. El énfasis de Stalin y los demás gobernantes de la época soviética era la producción industrial y el poderío bélico, aunque la gente no tuviera las comodidades mínimas. Hoy en día el GUM es un moderno y atractivo centro comercial con muchas tiendas de lujo, donde se consiguen mercancías de las mejores marcas.

A propósito, por todas partes se ve la afluencia proveniente según parece, de la exportación de petróleo, gas y materias primas. Ni en Washington ni en ciudad alguna había visto tantos Jaguars, Masseratis, Rolls Royces y Lamborghinis juntos, como los que se ven en esta ciudad. Y por consiguiente los precios de la comida y en general el costo de vida es muy alto. La señora que hace el aseo en una casa gana US$80 por día, el pasaje en el Metro cuesta 26 rublos y el almuerzo sencillo en una cafetería normal cuesta unos 300 rublos (unos US$12, pues el cambio esta a 27 rublos por dólar). 

El sábado me cambié de casa. Lali, la señora de Dmitry, muy amablemente me trajo en su carro hasta Akademika Anojina, un conjunto habitacional de dos o tres mil apartamentos, a la casa de Alexandra Vasilievna Shcherbachova, una gordita y simpática rubia, dos veces divorciada, profesora de Inglés de la escuela vecina, quien vive con su hija Elina, una hermosa chica de 22 años que tiene un novio rico de 50, llamado Victor. Aquí las escuelas no tienen nombre sino número. La de Alex es la numero 1329, o sea que esta casi al final de las 1500 escuelas de la ciudad. Tiene 600 estudiantes, de los grados 1 a 11, que cuentan con dos piscinas, modernas salas de computadores, gimnasios y campos deportivos, todo en medio de un parque que a su vez esta en medio del complejo habitacional Akademika Anojina. 

Como Alexandra estaba ayudando a su amiga Eugenia en los preparativos para su reunión de cumpleaños, Elina me llevó a pasear en su nuevo FIAT rojo, último modelo. Fuimos a un mirador al frente de la Universidad de Moscú que llaman las Montañas Vorobyovy, bastante concurrido, donde parejas de recién casados bailan y beben en la calle mientras centenares de personas pasean y se divierten. Yo me doy una buena caminata con Elina hasta la vecina estación del Metro, que tiene un puente y una amplia terraza sobre el rio Moscú, al frente del estadio olímpico Luzhniki y de un embarcadero para barcos turísticos.

De regreso, Elina me lleva a la fiesta de cumpleaños de Eugenia, la mejor amiga de su madre. Eugenia es una exitosa Contadora Pública que reune ese día una docena de sus mejores amigas, para comer, beber, conversar y hacer bromas. La "principal atracción" de la noche es desde luego, el amigo colombiano de Alexandra. Hago mis mejores frases en ruso, y recibo besos como premio, ademas de platillos deliciosos, caviar rojo, rollitos de salmón, varios tipos de ensalada, pastelitos, helado y toda clase de bebidas, desde jugos y vinos, hasta martini, vodka y ginebra. Las señoras son todas profesionales independientes, en sus 50 añitos: hay médicas, economistas, publicistas, una DJ, unas pocas casadas y la mayoría independientes. Creo que algunas cuentan sobre sus aventuras amorosas, pero todavía mi Ruso no da para entender tanto.

Mi anfitriona Alex me ayuda a ratos y sonriente me deja luchar con mis frases. Es una excelente profesora, siempre amable y tranquila, que me recibe en su casa como si fuera un viejo miembro de la familia.

A veces pienso que no merezco tanta suerte!!!

Pues bien, el domingo es el Día de Rusia, hay una recepción diplomática en el Kremlin, las avenidas estan vacías y por la noche habrá un concierto en la Plaza Roja. Yo paseo con calma ... con Alex y ... con Elina por la Plaza de la Revolución, contigua al Kremlin, donde venden toda clase de souvenirs, y almuerzo con ellas en un restaurante de la cadena Mu Mu, que vende rica comida, mucho mejor que la de los tales MacDonalds.

Obviamente no falta un encontrón con los camaradas Stalin y Ulyanov (mejor conocido como Lenin), con quienes converso y me tomo una foto. 

Esa tarde vamos al Gran Circo de Vernadskogo con Alex, Elina, su novio Victor y una amiga de Alex llamada Irina. Por 400 R cada uno, nos divertimos durante dos horas con osos y perros amestrados, simpáticos payasos, equitadores en magníficos caballos que hacen toda clase de suertes, el tradicional mago que hace desaparecer hermosas chicas, acrobatas voladores y tak dalya (como se dice ruso etc).

Luego Victor nos lleva en su carro hasta los jardines Hermitage, (pues Moscú tambien tiene su propio Hermitage!). En un restaurante al aire libre como para antes o despues del teatro, probamos varios platos normales, por un precio algo superior a lo normal.

Los anunciados fuegos artificiales nos dejan "oblom", es decir, metidos, de manera que regresamos a casa sin más novedades.

Moscú, Jun 14 de 2011 


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