Aunque esta ciudad me cogió cansado, me ha resultado una sorpresa que bien vale los tres días y todos los dólares que le estoy dejando. Situada a la orilla del rio Voljov, originalmente fue un puesto de comercio entre el mar Báltico y Bizancio (la actual Estambul) y fue aquí donde los nórdicos Varangianos establecieron en el siglo XII la primera Rus, es decir, el embrión del estado Ruso. En esa época era una “semidemocracia” en la cual los ciudadanos elegían un príncipe para que los gobernara y si no funcionaba lo despedian y nombraban otro.
Aún se conserva la Arcada de los Comerciantes, en medio de un apacible parque literalmente “sembrado” de iglesias, pues resulta que cada “guilda” o asociación profesional levantaba una iglesia dedicada al santo de su devoción. He pasado largos y tranquilos ratos en el Yaroslav Sad, observando la gente que se pasea, los turistas que toman fotos y las parejas enamoradas que lanzan monedas a una fuente de granito negro que también tiene la forma de una gran moneda, en recuerdo de los comerciantes que fundaron esta ciudad hace mas de mil años.
Esta Novgorod (Ciudad Nueva) fue una importante ciudad miembro de la Liga Hanseática y se salvó de la dominación Tartara gracias a que estaba rodeada de pantanos que dificultaban su acceso, pero sufrió los ataques de los otros príncipes rusos, especialmente de Iván III quien la anexó a Moscú en 1477 y de Iván IV “el Terrible” quien la asoló totalmente y acabó con sus 60.000 habitantes.
La habitación del hotel Rusia donde me alojo tiene una hermosa vista sobre el río, al otro lado del cual se encuentra el Kremlin o Ciudad Amurallada, donde está la bizantina catedral de santa Sofía, cuya construcción terminó en el año 1050. Sentado en banco de su tranquilo parque, ayer escuché una especie de concierto en el que sonaron durante diez minutos todas las campanas de su campanario, el cual está en una torre adyacente.
Hoy estuve tomando fotos del imponente monumento de 300 toneladas que se encuentra al frente de la catedral, con el se conmemoró en 1862 el primer milenio de la fundación de la ciudad, adornado con estatuas de los personajes más importantes de la historia del país, pero no la de Iván el Terrible, de tan ingrata recordación para esta ciudad.
Detrás de este monumento está el museo de Historia, lleno de reliquias muy bien conservadas y con una gran colección de íconos bizantinos que muestran el desarrollo del arte religioso que tanto se venera en este país, a pesar de los 70 años de lucha ideológica contra “el opio del pueblo”.
En el museo de Bellas Artes, situado sobre la Plaza Lenin (como quien dice la Plaza de Bolívar), en medio de hermosas obras de pintores rusos que ya empiezo a distinguir, encontré un salón adornado para una boda. Pedí permiso, asistí a la ceremonia presidida por una simpática Juez (o Notaria) y después de que todos los familiares y amigos felicitaron a la pareja, me acerqué y les dije en mi mejor ruso: “aunque soy un extranjero, yo también quiero felicitarlos y desearles dicha”. Los novios se emocionaron y me invitaron a tomarme una foto con ellos. Lástima que no supe como se dice “mis chinos queridos” en ruso, o si no, me hubieran invitado también a tomar chamapaña!
Elena, la recepcionista del hotel, una chica rubia de lindos ojos que hace su práctica de vacaciones, el primer día me recibió en Inglés con una encantadora sonrisa y después de que pasó el ajetreo del día hicimos un agradable intercambio de idiomas, pues además de Inglés habla algo de Español y de Finlandés. Ella trabaja en turnos de 24 horas y después de que fue a descansar a su casa, nos encontramos en el vecino parque Yaroslav para otra sesión de idiomas. Me trajo una libra de “blue berries” recogidas por su abuela en el bosque, pues estamos en plena cosecha, y me contó de su familia, su novio, sus estudios y su vida. Charlamos como abuelo y nieta por varias horas, pues como aquí no oscurece, el tiempo se pasa muy rápido y uno no se da ni cuenta.
Hoy el día amaneció gris y lluvioso, así que me quedé descansando durante la mañana en el hotel y solo salí a mediodía. Según me dijo Elena este es el el hotel mas económico de la ciudad (1600 R con desayuno incluido) y mi habitación es cómoda, limpia, con buen baño y excelente vista. El desayuno consiste en café (bueno), pan, mantequilla, jamón, queso, una papilla (kasha) insabora e inodora que nunca falta y una especie de torta.
Fui a la estación del tren (Voksal) y compré mi billete para Moscú (US$100 por 530 kms!!!) en compartimento privado, pues es un tren que sale a las 9:30 pm y llega mañana Domingo a las 6 de la mañana.
Un pequeño museo de muñecos vestidos en la forma de personajes de cuentos folclóricos y un antiguo monasterio rodeado de antiquísimas iglesias, completaron este último día en Veliki Novgorod, de donde salgo en un par de horas.
Es hora de cerrar este capítulo para que no me “deje el tren”.
Mi amiga Alexandra me ha ofrecido salir a esperarme a la estación con su hija Elina. Aún no sé si aceptarle…pues esta invencible timidez…me mata!
Veliki Novgorod, Julio 16 de 2011
Una de las más antiguas iglesias de Veliki Novgorod.
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