Tuesday, 2 August 2011

4. www.servas.org

Cuando estaba haciendo mi Master en la Universidad de Cornell, en la cartelera de la Oficina de estudiantes extranjeros vi un pequeño aviso que decía SERVAS y ofrecía hospitalidad gratuita a viajeros de todo el mundo. Les escribí a Nueva York y a vuelta de correo recibí una larga lista de familias que estaban dispuestas a recibirme a lo largo de la ruta que  planeaba hacer alrededor de los Estados Unidos en el verano siguiente.

Descubrí que SERVAS es una organización pacifista mundial, sin ánimo de lucro, reconocida por la ONU, sin ninguna afiliación política ni religiosa, que busca promover la paz mediante el simple expediente de que las personas de diferentes países se conozcan entre sí, establezcan lazos de amistad y creen vínculos tales que hagan la guerra un “imposible” emocional y psicológico. En realidad, muchos conflictos nacen de la ignorancia y la desconfianza. Pero cuando uno tiene la oportunidad de viajar y estar en contacto con la gente de otro país, se da cuenta de que entre los seres humanos hay tantas cosas en común, tantos problemas y tantos sueños similares, que comprende con mayor claridad el absurdo de que alguien empuñe un arma para matar a otro ser humano.

SERVAS fue fundado al terminarse la II Guerra Mundial, por un danés convencido de esta filosofía, y se extendió rápidamente por todo el mundo. En mi época de estudiante, Reva King manejaba la organización desde la cocina comedor de su pequeño apartamento de Manhattan, y Kitty Fialkin coordinaba las familias anfitrionas de los Estados Unidos y alojaba a los viajeros extranjeros que tocaran a su puerta.  

Junto con mi esposa, en un viejo Pontiac recorrí 25 estados, desde Nueva York hasta Miami, desde la Florida hasta Houston y Nueva Orleans bordeando el golfo de México, subí hasta el gran Cañón del Colorado, crucé el desierto y me jugué US$20 en las Vegas (que nos alcanzaron para toda una noche), visité California, ascendí por toda la costa oeste hasta Seattle y regresé a Nueva York atravesando los estados del norte. Aunque los parques nacionales, museos y monumentos son inolvidables, lo mejor del viaje fueron las familias SERVAS que conocí y que me llevaron a sitios no explorados por el turista común y corriente, con quienes compartí su vida diaria. Granjeros, profesores, una pareja hippie, un alto oficial de la Armada, un criador de ovejas, parejas retiradas, unos bastante acomodados y otros no tanto, me alojaron y compartieron su mesa conmigo.

Cuando agradecí a Reva y a Kitty su confianza y les manifesté mi deseo de llevar la idea de SERVAS a Colombia, me nombraron Secretario Nacional y desde mi regreso a Bogotá, con altos y con bajos, con períodos inactivos, pero siempre con la misma mística, he pertenecido a la Organización. En los años siguientes organizamos una red de familias en Bogotá, Cali, Medellín y Cúcuta, y recibimos docenas de visitantes de Europa, Estados Unidos y hasta de Japón y Nueva Zelanda. Mis hijos se levantaron almorzando a veces en Inglés y en ocasiones oyendo a su padre chapucear el Francés o aprendiendo frases en Alemán u otros idiomas, mientras llevábamos a nuestros viajeros a  Zipaquirá o a Monserrate. Ellos han mantenido el espíritu de SERVAS  y nuestros hogares han tenido siempre sus puertas abiertas.

Con mi firma como Secretario, luego de una sencilla entrevista para asegurarme de la calidad humana del viajero potencial, autoricé a docenas de estudiantes, profesores y amigos que deseaban visitar países extranjeros viviendo la experiencia SERVAS. Quince años después tomó las riendas mi compañero Omar Sanmiguel, quien le dio nuevo impulso y se esforzó en proyectar una buena imagen de Colombia en el mundo, luego Mauricio Rivera mantuvo viva la “llama” durante varios años y actualmente nos lidera Jaime Romero, quien ha logrado reunir en la Villa de Leyva a representantes de los países Latinoamericanos, traer al Presidente mundial Gary Seale, obtener la Coordinación Latinoamericana y organizar un Encuentro en Salvador Bahía, entre otras cosas.  

Los jóvenes hacen siempre las cosas mejor que nosotros (o por lo menos eso creen, eh? :)?) . No importa, lo cierto es que estas nuevas y queridas generaciones han desarrollado otros programas y han orientado a SERVAS por interesantes rumbos.

Uno de ellos es el Intercambio Cultural (abierto para “jóvenes” de todas las edades, como la mía) a través del cual intensificamos la experiencia. Bajo este programa salgo mañana para Rusia, donde me propongo permanecer varios meses conociendo su cultura, avanzando en el estudio del idioma y conviviendo con algunas de las familias anfitrionas que me esperan.

Ha sido muy fácil: Jaime, nuestro Secretario Nacional ha aprobado con su firma una sencilla carta de presentación en la que digo quién soy e indico mis planes, Alexey Tereshchenko, el Secretario Nacional en Rusia ha coordinado mi visita, y cuento con una lista de familias que han manifestado su deseo de recibirme y mostrarme su país.  Mis primeros anfitriones serán Dmitry Petrov y su familia, quienes tienen un apartamento en Moscú pero me recibirán en su casa de Nikulino, una pequeña población en las afueras, a un kilómetro del famoso Monasterio de la Nueva Jerusalén, que probablemente muchos turistas de hotel no habrán visitado.

Invito a todos mis amigos de mente abierta y corazón abierto, a que abran sus  puertas y se conviertan también en Ciudadanos del Mundo. 

Como dice todo “comercial” que se respete, visiten nuestra página web www.servas.org y allá nos vemos.

Miami, Junio 1 de 2011 


Alexey Tereshchenko, Secretario Nacional de SERVAS Rusia, al pie del monumento a Pushkin en Moscú.


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