Wednesday, 3 August 2011

11. Un Error Idiomático

Aparentemente los rusos son muy aficionados al circo. Svetlana me sugirió ir al de San Petersburgo con su hijo Misha, nos llevó hasta la puerta y luego nos esperó a la salida. Con tan larga tradición, los circos más importantes no funcionan en carpas sino en sólidos edificios. 

Otra noche fuimos con ella y una amiga que quería conocer a su visitante colombiano, a un elegante restaurante georgiano, con música viva y cantantes, adornado con fotos de sus clientes famosos, entre ellos Putin y Gorbachov. En la mesa vecina estaba Elena Obraztsova, una conocida cantante de ópera, rodeada de amigos y fotógrafos. Svetlana quería un autógrafo de ella pero se sentía algo cohibida, así que me pidió que yo lo obtuviera y luego le preguntara cuándo y dónde sería su próxima presentación. Después de que la cantante me firmó muy sonriente tres tarjetas postales, le dije en mi mejor ruso: “Kogda i gde basha sledushee “prestuplenya?”, lo cual significa: “cuándo y dónde cometerá usted su próximo crimen?” (Confundí la palabra “Bystuplenya” que quiere decir presentación con “Prestuplenya” que quiere decir crimen. Pero eso le puede pasar a cualquier bogotano en San Petersburgo, cierto?) 

He preparado una lista de los 40 museos y sitios de mayor interés en esta ciudad, descartando muchos que no me parecen tanto. A razón de dos o tres diarios, me va a tomar varias semanas visitarlos todos. Pero debo dejar los mejores para mi segunda visita a San Petersburgo, si regreso con Cata. Por lo pronto recorro los lujosos salones del Palacio Yusupov con ayuda de una audio guía y después los del Palacio Sheremetevo, una familia muy rica que dedicó su fortuna a la protección y el fomento de las artes. Con la Revolución, todos los bienes de las familias aristocráticas fueron confiscados y pasaron al Hermitage y otras Instituciones del Estado, algunos palacios fueron convertidos en centros culturales, muchas Iglesias se convirtieron en almacenes, clubes de trabajadores, graneros o gimnasios. Y con la “Perestroika” (que quiere decir “reconstrucción”) los palacios y catedrales han sido restaurados y han recuperado su antiguo esplendor. El Sheremetevo conserva una impresionante colección de instrumentos musicales y en todos los museos se observa una enorme cantidad de empleados, por ejemplo una vigilante por cada salón, una en la caja, una o dos en el guardarropa, etc., quizá como herencia de las políticas de empleo socialistas.

Me encuentro con Valentín, empleado de un instituto de idiomas que visité por curiosidad, con quien hemos convenido hacer una sesión de intercambio de idiomas, pues esta estudiando Inglés con mucho juicio. Durante dos o tres horas intercambiamos frases en un parque, acompañados por su hijo de 25 años minusválido, pero no podemos repetir la experiencia, que resultó muy efectiva, porque “mis múltiples ocupaciones no me lo permiten”. Esta vez me espera el Museo Mijailovsky, que forma parte del Museo Ruso y presenta una interesante exposición de arte abstracto y desnudos. Y luego de buscar almuerzo (una sopa de vegetales fría llamada “okrochka” que sirven con kefir o con kvass y carne de cerdo) en una pequeña fonda familiar, visito el Palacio de Mármol (Mramornyy Dvorets), a donde entro gratis pues la querida viejita de la caja no tiene vueltas para el billete de 5000 Rublos que me queda. Ese día cultural lo termino conversando con Natasha, una hermosa estudiante de segundo año de Arquitectura, a quien acompaño sentado en una banca a la orilla del canal Griboedov, mientras veo pasar centenares de turistas y ella hace su práctica dibujando la vecina catedral de Kazán.

Otro día visito el Museo de Artes Decorativas Stieglitz al cual se entra a través de una galería de arte y está contiguo a una célebre Academia de Bellas Artes, donde estudia Marina, una de las amigas de Vlada. Es un vetusto palacio lleno de interesantes antigüedades, organizado por un hombre que deseaba rodear a los estudiantes del mejor ambiente artístico posible. En el edificio vecino se encuentra el Museo del Sitio de Stalingrado que muestra los horrores de ese triste episodio. Tras una larga caminata por un sector de la ciudad no muy turístico, encuentro el Parque y el Palacio Trauride, donde se celebra una convención de médicos especialistas en “impétigo”. Al frente del Palacio descubro el museo del Agua, el cual recuerda las antiguas instalaciones del acueducto y transmite un claro mensaje sobre la conservación del precioso líquido y la necesidad de proteger el Mar Báltico.

Continúo esa jornada con un hermoso concierto de órgano en la vecina, blanca y armoniosa catedral de Smolny, obra maestra del arquitecto italiano Rastrelli, a la salida del cual camino un par de kilómetros en busca de la estación del Metro, acompañado por tres estudiantes de Ingeniería chinos que hablan Ruso-Inglés con su chistoso acento. Y finalmente duermo en el apartamento de Nastia y Julita, quienes han regresado de Latvia y me traen varios regalitos. Que amor de chicas!
Al día siguiente las acompaño a su graduación en la Universidad. Es una ceremonia más bien informal, de solo estudiantes y directivos, con muy pocos padres y quizá sólo un abuelo. Al final una copa de champaña, muchas fotos y no muchas celebraciones. Vamos a almorzar a un simpático Café Libro vecino, donde pasamos varias horas y por la noche las chicas que se han graduado alquilan una larga limosina en la cual van a diferentes sitios a tomarse fotos y beber champaña. 

El sábado vamos con Vlada, Denis y Julita hasta Vyborg, una ciudad fronteriza a 30 km de Finlandia, llamada Viipuri por los finlandeses, quienes la consideran parte de su patria, pues en realidad ha cambiado de manos varias veces. Un fuerte con su torre, calles empedradas, ventas de souvenirs, edificios en ruinas, lagos, parques y bosques donde recolectamos “blueberries” y un ambiente muy apacible. Comemos pasta en un restaurante atractivo pero con pésimo servicio y al regreso… Denis y Vlada deciden cambiar la ruta para ir a dormir a la dacha de Poline sobre el lago Ladoga! 

Esta es una buena sorpresa, pero llegamos a medianoche y en ella se encuentran Poline, su novio Antón y Tatiana, la mamá de Antón, así que entramos sin hacer el menor ruido y dormimos apretaditos uno al lado del otro, con sólo una manta sobre el duro suelo.

Pero la experiencia nos permite pasar otro día completo respirando el aire puro del lago y el bosque, comiendo como conejos diversas ensaladas que preparan las damas con pepinos, tomates y cuanta yerba encuentran, y tomando té preparado con otras yerbas que el recursivo Denis conoce a la maravilla. La parte más “natural” del paseo es el baño de las chicas desnudas en las oscuras aguas del lago … tan oscuras que no se ve nada … y todo le queda a la imaginación!

La invitación a otra dacha, esta vez en el costoso sector de la Nariz del Zorro (Lisiy Nos) en las afueras de San Petersburgo, donde Lida pasa buena parte del verano, completa por ahora mi educación en materia de casas de campo. Situado sobre el Golfo de Finlandia, a solo 40 Km. de la ciudad, Lida me cuenta cómo era el sector antiguamente y cómo se ha convertido en el lugar de costosas residencias, de muy dudoso gusto y aún más dudosa procedencia. Al otro lado del golfo se alcanza a ver la ciudad de Kaliningrado y las torres del palacio de Petergov. Los ricos han urbanizado hasta las propias playas, los bosques han desaparecido y las aguas están contaminadas. Suena familiar esta historia?

Me merezco un descanso después de tanto ruso y tanta dacha?

Moscú, Julio 20 de 2011


Julita y Nastia se gradúan en Pedagogía Infantil.


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