Tuesday, 2 August 2011

1. Notas de Viaje


El viaje se comienza a disfrutar desde su planeación. Más aun, desde cuando se empieza a soñar con tierras y gentes desconocidas, con nuevas costumbres, paisajes, comida, idioma y cultura. Con la emoción de descubrir nuevos mundos…

Y el sueño comienza a volverse realidad cuando por fin subo al avión de AIRES que me conduce de Bogotá a Fort Lauderdale. Son tres horas y media de vuelo por encima de un apacible mar de nubes blancas, a lo largo de una ruta que recorre el valle del río Magdalena, atraviesa el Caribe, toca una punta de Jamaica, corta la isla de Cuba y permite observar la increíble gama de verdes y amarillos del archipiélago de las Bahamas.

Pienso en la forma egoísta y estúpida como el ser humano ha parcelado este hermoso planeta, en latifundios, feudos, propiedades y naciones, y ha construido barreras, aduanas y murallas de toda clase para encerrar su poder, su ambición y su deseo desmesurado de dominar a los más débiles. Tristemente esa ha sido la historia de la humanidad. Desde que alguno de nuestros primates tatarabuelos “inventó” el garrote, hasta que otros simios menos peludos inventaron la bomba atómica, pasando por lanzas, flechas, escudos, granadas y minas “quiebrapatas”, la historia de la especie humana ha sido la historia de las guerras, la dominación y la búsqueda del poder, disfrazada de términos altisonantes como “patriotismo”, “democracia”, “creencia religiosa”, “derechos humanos”, “antiterrorismo” o cualquier otro “ismo” apropiado para movilizar a las masas ingenuas e ignorantes...

Qué alegría el encuentro con mi hija Patty y su esposo Mauricio que me esperan alborozados en el aeropuerto de Fort Lauderdale. Qué agradable “rodadita” hasta su apartamento en el centro de Doral, por esas estupendas supercarreteras de la Florida, bien señalizadas, con su tráfico fluido y ordenado, en su flamante camioneta HONDA que tiene todos los “juguetes” de la tecnología. Con razón ellos no quieren regresar a Colombia. Con su trabajo profesional inteligente y consagrado, mantienen un nivel de vida confortable, con todas las comodidades de la vida moderna, lejos de las preocupaciones de atracos, secuestros y congestiones de tráfico.

El muy “paisa” restaurante Mondongo’s está lleno de clientes latinos y ofrece comida colombiana con calidad y servicio excelentes ... pero no vende Cola y Pola. Además Patty y Mauro están empeñados en no dejarme utilizar la billetera!

El gigantesco club de compradores SAM’s me deslumbra una vez más con su enorme variedad de productos empacados en cantidades de tamaño familiar y con la excelente calidad de los mismos. Los centros comerciales están atestados de clientes locales y turistas que agotan las existencias, llenan los lotes de parqueo con sus centenares de autos y camionetas relucientes y hacen largas colas para pagar sus compras. Pago 30 dólares por un par de zapatos de tennis que en Bogotá cuestan $150.000 y me “enciman” seis pares de medias. Es el país de la abundancia. Los espacios de parqueo son amplios, las porciones en los restaurantes son generosas, la variedad de la oferta es infinita. El sistema está diseñado para sacar todo el dinero del bolsillo del cliente, hacerlo llegar a su límite de endeudamiento y dejarlo con una sonrisa y con ganas de seguir consumiendo, mientras paga eternamente sus cuotas mensuales.

Una formidable sesión de fotos de mi yerno Mauricio nos deleita y nos hace revivir escenas familiares mientras pasa la lluvia de esta dominical mañana. Ilustro estas notas con tres de ellas: dos para recordar nuestro fin de año en el Eje Cafetero y otra para mostrar la calidad artística de una de sus aficiones favoritas. Evidentemente es un hombre polifacético.
Por la tarde nos demuestra sus habilidades en ciclo montañismo, además de su popularidad y participación activa en un picnic del Americas Community Center, entidad que desde hace diez años promueve la integración y desarrollo de los empresarios latinoamericanos de la Florida.
Su esposa Patty, mi hija prudente y discreta que con sabia inteligencia lo “administra”, y su hija Natalia, profesional financiera independiente que pronto recibirá su título de Master en Administración de Negocios de la Universidad Internacional de la Florida – la famosa FIU – se esmeran junto con el jefe de la casa en prodigarme toda clase de atenciones. 
A este paso, solo me falta hacerme amigo de su gato “Milito” … para quedarme del todo en tan amable y generosa compañía.

Doral, Florida, Mayo 15 de 2011




 

Fotos cortesía de mi yerno Mauricio Vargas.
  

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