Estamos ahora instalados con Cata en un apartamento que tiene Alex para la venta, en un céntrico barrio de Moscú, a pocas cuadras del Kremlin, del sector de los teatros y del monumento a Pushkin. Después de insistirle, ella nos acepta un módico pago como arrendamiento y contribución a los gastos comunales, nos consigue cómodos colchones de inflar y nos provee de ropa de cama, cortinas, toallas y vajilla. Y hasta nos lava… y plancha la ropa! Que hospitalidad tan amplia y generosa! Su apartamento esta recién remodelado y de él acaba de salir un inquilino moroso que se fue debiendo algún dinero, (mejor dicho también tuvo su Federico Garrido, pero aquí el propietario conserva una llave y puede hacer cambiar las guardas de la cerradura). Son dos cómodas habitaciones en un pequeño condominio que tiene un tranquilo jardín con una fuente, la entrada a un antiguo refugio antibombardeos, y para delicia de Cata… muchos gatos!
Desde aquí podemos salir a visitar nuevos sectores de la ciudad, o tomar el metro desde las vecinas estaciones Mayakovskaya, Pushkinskaya o Tverskaya. Ochen Udobno (muy cómodo). A la vuelta tenemos el Museo de la Revolución (o de la Historia Moderna) que muestra (en Ruso) la explotación de los trabajadores y la tensión social que antecedieron a la Revolución, primero la de Febrero y luego la de Octubre de 1917, con muchos detalles de su posterior desarrollo, los Planes Quinquenales, el Stahanovismo, las purgas estalinistas, la descongelación y tak dalia.
No muy lejos de nuestro nuevo apartamento se encuentra el museo del pintor Shilov, en una hermosa residencia de 22 salas que contienen muchos retratos de religiosos y del mismo pintor, a quien encontramos personalmente y nos parece algo engreído.
Cerca también nos queda la casa museo de Anton Chejov, donde vivió y tuvo su consultorio médico desde 1886 hasta 1890 y donde se conservan cuadros pintados por su hermano, fotos con su amigo Stanislavsky y mobiliario donado por su familia.
Para acompañarla, repito con Cata algunos museos como el de los cosmonautas, que la deja traumatizada cuando sabe que la perrita Laika se perdió en el espacio y encuentra muy bien disecadas a las perritas siguientes Bielka (Ardilla blanca) y Strelka (Flecha). Que crueldad con los animales?!
En cambio, la chica se divierte mucho comprando souvenirs en el enorme mercado de la pulgas Ismailovo, que tiene hasta su propio Kremlin en escala reducida, para felicidad de muchas parejas de recién casados y de sus respectivos fotógrafos. Allá nos encontramos con el ingeniero cucuteño Ernesto Pérez quien se gasta una fortuna viajando con su amable familia y se admira de como yo puedo viajar “a lo pobre y tan a lo ruso” durante varios meses. Para regresar a casa atravesamos el enorme parque Ismailovo, una verdadera reserva forestal con lago, parque de diversiones, pistas de patinaje, concha acústica, monumentos a los héroes e interminables bosques.
Víctor, el novio de Elina, nos lleva una noche al Parque de la Cultura, a través de un gran puente peatonal cubierto, sobre el río Moscú, y nos cuenta que antiguamente era un puente del ferrocarril que fue cambiado de sitio con ayuda de grandes barcazas.
Y Alex sigue inventando programas para atender a sus amigos colombianos. En el carro de Elina vamos a la dacha de Víctor, a unos 30 Km. al sur de la ciudad, y luego a la casa de su gran amiga Galina, a quien cariñosamente llama Galchonka, en la población de Podolsk, donde funcionó una fábrica de ametralladoras disfrazada de fábrica de máquinas de coser. Galina es una enérgica cirujana dental que tiene un hijo militar, casado y con un bebé, a quien “controla” permanentemente por teléfono. Ella nos lleva a su cercana dacha junto con su amiga Nadeshka, una señora que ha vivido recientemente la trágica desaparición de toda su familia. Nuestra anfitriona nos tiene abundante comida, nos atiende espléndidamente y nos muestra todos los rincones de su casa de campo. Es una tarde completa de inmersión en Ruso pues las tres charlan incansablemente sobre todos sus temas, mientras Cata se distrae haciendo dibujos con su amiga Elina, con quien se llevan de maravilla. Muy orgullosas de su pequeña y tranquila ciudad, Galina y Nadia nos muestran el palacio que fue de algún rico residente y una antigua iglesia de ladrillo en un curioso estilo barroco que no habíamos visto hasta ahora. Cata sigue fotografiando esos pintorescos candados que se ven en todos los puentes y lugares románticos, colocados por parejas enamoradas alrededor de sus barrotes y cuyas llaves echan luego al río, en señal de amor eterno.
Después de que hemos investigado itinerarios y precios del transporte, nuestra amiga Elina amablemente decide llevarnos durante varios días en su carro alrededor del Anillo de Oro, constituido por una serie de poblaciones situadas al Noreste de Moscú que se destacan por su larga historia, la belleza de sus paisajes y lo colorido de sus catedrales. Partimos temprano hacia la ciudad de Vladimir, situada a 180 Km. al Este de Moscú. Su torre fortaleza que llaman Portón Dorado y que contiene un museo de las guerras contra las hordas tártaras, marca la entrada a la ciudad antigua, que como todas estuvo rodeada por murallas defensivas alrededor de su respectivo Kremlin. Fundada por Vladimir Monomakh a principios del siglo XII, esta ciudad fue declarada capital de la Rus septentrional por su nieto Andrei Bogolubsky en el año 1157, época en la cual comenzó a ser la ciudad dominante del incipiente país. Destruida por los tártaros en 1238, fue reconquistada por Alexander Nevsky 14 años mas tarde y allá se conserva el sarcófago que contuvo su cuerpo. Emulando con la Rus de Kiev, cuna de la civilización eslava, los sucesores de Vladimir se empeñaron en hacer construcciones elegantes y lujosas, entre las que se destaca la hermosa catedral blanca de la Asunción, a cuyo rededor hay una terraza y un parque por el cual nos paseamos. Desde el Kremlin contemplamos con Cata la extensa llanura, el puente sobre el río Klyasma y la carretera que conduce a Murom y nos paseamos hacia arriba y hacia abajo por la calle Moskovskaya, eje comercial y turístico de esta tranquila ciudad.
Luego de una descansada noche en el hotel Portón Dorado y de un par de museos de historia de la ciudad, salimos hacia la población de Souzdal, a 35 Km. de Vladimir, otra perla del Anillo Dorado, que también fue capital del naciente país Ruso. Es un domingo despejado y caluroso y la ciudad se encuentra de fiesta, celebrando el aniversario 985 de su fundación. El pequeño río Kaminky se desliza tranquilamente. Hay mucha animación, innumerables ventas de souvenirs, músicos populares, coros con vestidos típicos, una plataforma con artistas, restaurantes, juegos y puestos de comida. Hemos llegado en el día perfecto! Perdemos la cuenta del número de Iglesias cuyas cúpulas se ven alrededor, a cual más esbeltas y adornadas por sus preciosos domos en forma de bulbos. Por favor, queridos lectores, disfruten de las fotos de mi nieta!
Por la noche en el hotel con las chicas, descansamos de la larga jornada, mientras Alex me hace clase de Ruso enseñándome canciones, historias y fábulas infantiles, apenas adecuadas para el abuelo!
La jornada de Vladimir a Yaroslav incluye algunas penalidades y un horroroso camino a través de un botadero de basura, a donde nos lleva el moderno GPS de Elina. Pero la chica conduce muy bien y finalmente reencontramos la carretera. Yo manejo los últimos 60 Km. mientras mis pasajeras duermen apaciblemente, y al llegar a la ciudad nos espera nuestra anfitriona SERVAS Evgeniya Komandirova. Ella es una joven recién graduada en Educación Infantil en la Universidad Pedagógica de su ciudad, tiene una hermana mayor y vive con sus padres en un barrio situado al otro lado del río Volga.
Así que conduzco por una carretera rusa y me encuentro con el Volga por primera vez en mi vida y junto con mis cuatro compañeras hacemos por el una pequeña travesía al frente de la histórica ciudad, que ahora tiene rasgos modernos.
Yaroslav celebró el primer milenio de su fundación el año pasado y lo hizo con pompa, restauración de sus monumentos y construcción de atractivos rincones. En pocos años reconstruyó la catedral que fue destruida por el furor estalinista y que se encuentra en el cruce de dos de las muchas y tranquilas alamedas que atraviesan la ciudad. Hermosas fuentes con música y colorida iluminación decoran el parque que separa el río Kotorosl del Volga y son atracción para grandes y chicos. Con una mezcla de orgullo y sencillez, Eugenia nos muestra su ciudad, nos lleva al Monasterio central, a la plaza donde se encuentran los edificios de la Duma regional y del Concejo Municipal y desde lejos nos señala la iglesia de los Viejos Creyentes, una importante comunidad religiosa que se separo de la Iglesia Ortodoxa oficial y conserva sus propias tradiciones. Finalmente cenamos en un restaurante decorado con automóviles, soldados al estilo de Iván Vasilievich (el Terrible), sanitarios que simulan ascensores y otras cuantas curiosas novedades. Al final nos acompaña en el bus trole hasta el hotel, nos hace una pequeña demostración en francés de su hermosa voz de soprano y regresa en taxi a su casa, muy contenta de habernos atendido.
Regresamos de Yaroslav a Moscú haciendo una parada en Rostov, una pequeña y medio abandonada población situada a la orilla del lago Nero, con calles rotas, perros vagabundos y edificios en ruinas que no atraen al turista. Nos detenemos para almorzar en un restaurante que tiene su mini zoológico con avestruces, conejos y pavos, y a la pobre Cata se le destroza el corazón cuando ve a su “caníbal” abuelo disfrutar de un delicioso asado de carne de avestruz, y no de un avestruz cualquiera, sino de un tierno pollito de seis meses de edad, según me informa la señora cocinera!
Sale Cata para San Petersburgo acompañada por Elina en un tren nocturno y yo me preparo para viajar con Alex a la ciudad de Kazan, motivo de mi próxima crónica. Pero antes, mi anfitriona me invita a visitar la cercana fábrica de cerveza, gaseosas y kvass Ochakovo, en compañía de un grupo de niños y varias profesoras de su escuela. Esta es una de las muchas actividades extracurriculares que organizan algunas escuelas durante el verano, como fuente de ingresos y como una forma de mantener ocupados a los niños mientras sus padres están en el trabajo. Nos llevan un cómodo bus, una guía muy bien entrenada nos muestra la fábrica, nos explica el proceso de fabricación del kvass y luego nos ofrece una amplia degustación de sus productos. Aunque me informa que en esa empresa trabajan dos mil empleados, toda la producción esta automatizada y yo no veo ninguno. Parece que están en Control de Calidad, Logística, Ventas, Relaciones Publicas o controlando todo por medio de computadores.
Alex empieza en estos días a trabajar en su escuela, las vacaciones de verano están por terminarse y yo le ayudo con algunas clases de inglés a sus estudiantes privados. Entre tanto, Cata y Elina se han alojado en el sexto piso de un hostal sin ascensor en San Petersburgo, donde el tiempo esta frío y lluvioso. Buena experiencia para estas dos chicas consentidas!
Moscú, Agosto 18 de 2011
Caminando por Vladimir con Alex y Elina.
La hermosa catedral de Vladimir.
Las paredes del monasterio de Vladimir.
Vista de la catedral de Souzdal.
Souzdal celebra su aniversario número 985.
Yaroslavl celebra el número 1001!
Noche de luna llena en Yaroslavl.