Sunday, 28 August 2011

18. El Anillo de Oro


Estamos ahora instalados con Cata en un apartamento que tiene Alex para la venta, en un céntrico barrio de Moscú, a pocas cuadras del Kremlin, del sector de los teatros y del monumento a Pushkin. Después de insistirle, ella nos acepta un módico pago como arrendamiento y contribución a los gastos comunales, nos consigue cómodos colchones de inflar y nos provee de ropa de cama, cortinas, toallas y vajilla. Y hasta nos lava… y plancha la ropa! Que hospitalidad tan amplia y generosa! Su apartamento esta recién remodelado y de él acaba de salir un inquilino moroso que se fue debiendo algún dinero, (mejor dicho también tuvo su Federico Garrido, pero aquí el propietario conserva una llave y puede hacer cambiar las guardas de la cerradura). Son dos cómodas habitaciones en un pequeño condominio que tiene un tranquilo jardín con una fuente, la entrada a un antiguo refugio antibombardeos, y para delicia de Cata… muchos gatos! 

Desde aquí podemos salir a visitar nuevos sectores de la ciudad, o tomar el metro desde las vecinas estaciones Mayakovskaya, Pushkinskaya o Tverskaya. Ochen Udobno (muy cómodo). A la vuelta tenemos el Museo de la Revolución (o de la Historia Moderna) que muestra (en Ruso) la explotación de los trabajadores y la tensión social que antecedieron a la Revolución, primero la de Febrero y luego la de Octubre de 1917, con muchos detalles de su posterior desarrollo, los Planes Quinquenales, el Stahanovismo, las purgas estalinistas, la descongelación y tak dalia. 

No muy lejos de nuestro nuevo apartamento se encuentra el museo del pintor Shilov, en una hermosa residencia de 22 salas que contienen muchos retratos de religiosos y del mismo pintor, a quien encontramos personalmente y nos parece algo engreído.

Cerca también nos queda la casa museo de Anton Chejov, donde vivió y tuvo su consultorio médico desde 1886 hasta 1890 y donde se conservan cuadros pintados por su hermano, fotos con su amigo Stanislavsky y mobiliario donado por su familia.

Para acompañarla, repito con Cata algunos museos como el de los cosmonautas, que la deja traumatizada cuando sabe que la perrita Laika se perdió en el espacio y encuentra muy bien disecadas a las perritas siguientes Bielka (Ardilla blanca) y Strelka (Flecha). Que crueldad con los animales?!

En cambio, la chica se divierte mucho comprando souvenirs en el enorme mercado de la pulgas Ismailovo, que tiene hasta su propio Kremlin en escala reducida, para felicidad de muchas parejas de recién casados y de sus respectivos fotógrafos. Allá nos encontramos con el ingeniero cucuteño Ernesto Pérez quien se gasta una fortuna viajando con su amable familia y se admira de como yo puedo viajar “a lo pobre y tan a lo ruso” durante varios meses. Para regresar a casa atravesamos el enorme parque Ismailovo, una verdadera reserva forestal con lago, parque de diversiones, pistas de patinaje, concha acústica, monumentos a los héroes e interminables bosques.

Víctor, el novio de Elina, nos lleva una noche al Parque de la Cultura, a través de un gran puente peatonal cubierto, sobre el río Moscú, y nos cuenta que antiguamente era un puente del ferrocarril que fue cambiado de sitio con ayuda de grandes barcazas. 

Y Alex sigue inventando programas para atender a sus amigos colombianos. En el carro de Elina vamos a la dacha de Víctor, a unos 30 Km. al sur de la ciudad, y luego a la casa de su gran amiga Galina, a quien cariñosamente llama Galchonka, en la población de Podolsk, donde funcionó una fábrica de ametralladoras disfrazada de fábrica de máquinas de coser. Galina es una enérgica cirujana dental que tiene un hijo militar, casado y con un bebé, a quien “controla” permanentemente por teléfono. Ella nos lleva a su cercana dacha junto con su amiga Nadeshka, una señora que ha vivido recientemente la trágica desaparición de toda su familia. Nuestra anfitriona nos tiene abundante comida, nos atiende espléndidamente y nos muestra todos los rincones de su casa de campo. Es una tarde completa de inmersión en Ruso pues las tres charlan incansablemente sobre todos sus temas, mientras Cata se distrae haciendo dibujos con su amiga Elina, con quien se llevan de maravilla. Muy orgullosas de su pequeña y tranquila ciudad, Galina y Nadia nos muestran el palacio que fue de algún rico residente y una antigua iglesia de ladrillo en un curioso estilo barroco que no habíamos visto hasta ahora. Cata sigue fotografiando esos pintorescos candados que se ven en todos los puentes y lugares románticos, colocados por parejas enamoradas alrededor de sus barrotes y cuyas llaves echan luego al río, en señal de amor eterno.

Después de que hemos investigado itinerarios y precios del transporte, nuestra amiga Elina amablemente decide llevarnos durante varios días en su carro alrededor del Anillo de Oro, constituido por una serie de poblaciones situadas al Noreste de Moscú que se destacan por su larga historia, la belleza de sus paisajes y lo colorido de sus catedrales. Partimos temprano hacia la ciudad de Vladimir, situada a 180 Km. al Este de Moscú. Su torre fortaleza que llaman Portón Dorado y que contiene un museo de las guerras contra las hordas tártaras, marca la entrada a la ciudad antigua, que como todas estuvo rodeada por murallas defensivas alrededor de su respectivo Kremlin. Fundada por Vladimir Monomakh a principios del siglo XII, esta ciudad fue declarada capital de la Rus septentrional por su nieto Andrei Bogolubsky en el año 1157, época en la cual comenzó a ser la ciudad dominante del incipiente país. Destruida por los tártaros en 1238, fue reconquistada por Alexander Nevsky 14 años mas tarde y allá se conserva el sarcófago que contuvo su cuerpo. Emulando con la Rus de Kiev, cuna de la civilización eslava, los sucesores de Vladimir se empeñaron en hacer construcciones elegantes y lujosas, entre las que se destaca la hermosa catedral blanca de la Asunción, a cuyo rededor hay una terraza y un parque por el cual nos paseamos. Desde el Kremlin contemplamos con Cata la extensa llanura, el puente sobre el río Klyasma y la carretera que conduce a Murom y nos paseamos hacia arriba y hacia abajo por la calle Moskovskaya, eje comercial y turístico de esta tranquila ciudad.

Luego de una descansada noche en el hotel Portón Dorado y de un par de museos de historia de la ciudad, salimos hacia la población de Souzdal, a 35 Km. de Vladimir, otra perla del Anillo Dorado, que también fue capital del naciente país Ruso. Es un domingo despejado y caluroso y la ciudad se encuentra de fiesta, celebrando el aniversario 985 de su fundación. El pequeño río Kaminky se desliza tranquilamente. Hay mucha animación, innumerables ventas de souvenirs, músicos populares, coros con vestidos típicos, una plataforma con artistas, restaurantes, juegos y puestos de comida. Hemos llegado en el día perfecto! Perdemos la cuenta del número de Iglesias cuyas cúpulas se ven alrededor, a cual más esbeltas y adornadas por sus preciosos domos en forma de bulbos. Por favor, queridos lectores, disfruten de las fotos de mi nieta!

Por la noche en el hotel con las chicas, descansamos de la larga jornada, mientras Alex me hace clase de Ruso enseñándome canciones, historias y fábulas infantiles, apenas adecuadas para el abuelo!
La jornada de Vladimir a Yaroslav incluye algunas penalidades y un horroroso camino a través de un botadero de basura, a donde nos lleva el moderno GPS de Elina. Pero la chica conduce muy bien y finalmente reencontramos la carretera. Yo manejo los últimos 60 Km. mientras mis pasajeras duermen apaciblemente, y al llegar a la ciudad nos espera nuestra anfitriona SERVAS Evgeniya Komandirova. Ella es una joven recién graduada en Educación Infantil en la Universidad Pedagógica de su ciudad, tiene una hermana mayor y vive con sus padres en un barrio situado al otro lado del río Volga.

Así que conduzco por una carretera rusa y me encuentro con el Volga por primera vez en mi vida y junto con mis cuatro compañeras hacemos por el una pequeña travesía al frente de la histórica ciudad, que ahora tiene rasgos modernos. 

Yaroslav celebró el primer milenio de su fundación el año pasado y lo hizo con pompa, restauración de sus monumentos y construcción de atractivos rincones. En pocos años reconstruyó la catedral que fue destruida por el furor estalinista y que se encuentra en el cruce de dos de las muchas y tranquilas alamedas que atraviesan la ciudad. Hermosas fuentes con música y colorida iluminación decoran el parque que separa el río Kotorosl del Volga y son atracción para grandes y chicos. Con una mezcla de orgullo y sencillez, Eugenia nos muestra su ciudad, nos lleva al Monasterio central, a la plaza donde se encuentran los edificios de la Duma regional y del Concejo Municipal y desde lejos nos señala la iglesia de los Viejos Creyentes, una importante comunidad religiosa que se separo de la Iglesia Ortodoxa oficial y conserva sus propias tradiciones. Finalmente cenamos en un restaurante decorado con automóviles, soldados al estilo de Iván Vasilievich (el Terrible), sanitarios que simulan ascensores y otras cuantas curiosas novedades. Al final nos acompaña en el bus trole hasta el hotel, nos hace una pequeña demostración en francés de su hermosa voz de soprano y regresa en taxi a su casa, muy contenta de habernos atendido.     

Regresamos de Yaroslav a Moscú haciendo una parada en Rostov, una pequeña y medio abandonada población situada a la orilla del lago Nero, con calles rotas, perros vagabundos y edificios en ruinas que no atraen al turista. Nos detenemos para almorzar en un restaurante que tiene su mini zoológico con avestruces, conejos y pavos, y a la pobre Cata se le destroza el corazón cuando ve a su “caníbal” abuelo disfrutar de un delicioso asado de carne de avestruz, y no de un avestruz cualquiera, sino de un tierno pollito de seis meses de edad, según me informa la señora cocinera! 

Sale Cata para San Petersburgo acompañada por Elina en un tren nocturno y yo me preparo para viajar con Alex a la ciudad de Kazan, motivo de mi próxima crónica. Pero antes, mi anfitriona me invita a visitar la cercana fábrica de cerveza, gaseosas y kvass Ochakovo, en compañía de un grupo de niños y varias profesoras de su escuela. Esta es una de las muchas actividades extracurriculares que organizan algunas escuelas durante el verano, como fuente de ingresos y como una forma de mantener ocupados a los niños mientras sus padres están en el trabajo. Nos llevan un cómodo bus, una guía muy bien entrenada nos muestra la fábrica, nos explica el proceso de fabricación del kvass y luego nos ofrece una amplia degustación de sus productos. Aunque me informa que en esa empresa trabajan dos mil empleados, toda la producción esta automatizada y yo no veo ninguno. Parece que están en Control de Calidad, Logística, Ventas, Relaciones Publicas  o controlando todo por medio de computadores.

Alex empieza en estos días a trabajar en su escuela, las vacaciones de verano están por terminarse y yo le ayudo con algunas clases de inglés a sus estudiantes privados. Entre tanto, Cata y Elina se han alojado en el sexto piso de un hostal sin ascensor en San Petersburgo, donde el tiempo esta frío y lluvioso. Buena experiencia para estas dos chicas consentidas!

Moscú, Agosto 18 de 2011


Caminando por Vladimir con Alex y Elina.


La hermosa catedral de Vladimir.


Las paredes del monasterio de Vladimir.


Vista de la catedral de Souzdal.


Souzdal celebra su aniversario número 985.


Yaroslavl celebra el número 1001!


Noche de luna llena en Yaroslavl.

Saturday, 27 August 2011

17. Mi Pequeña Biblioteca Rusa


Que no nos llegue el diluvio universal sin un libro debajo del brazo. Y si fuéramos a leer los 20 libros más importantes de la literatura Rusa antes de morir. Cuales escogeríamos?


Empecemos por el más amado de los escritores: Alexander Pushkin, el fundador de la literatura Rusa moderna, el romántico poeta y dramaturgo nacido en Moscú en 1799 que falleció a los 38 años a raíz de un duelo relacionado con alguno de sus muchos líos de faldas. Me llevaría su drama Boris Godunov, que escribió cuando estaba exilado en el sur del país por sus ideas conflictivas, junto con su novela en verso Eugenio Oneguin que ya leí y que volveré a leer con mucho gusto. Al pie de su monumento, en pleno centro de Moscú, me encontré hoy con mi guía SERVAS Valentina Bauman, quien me ha hecho una extraordinaria gira cultural por el barrio del Estanque del Patriarca, antigua zona pantanosa donde se criaban cabras.


El más importante poeta después de Pushkin fue su amigo Mijail Lermontov, el romántico soldado y pintor, censurado por sus versos eróticos, y conocido en Occidente por su novela Un Héroe de Nuestro Tiempo


Pushkin tuvo influencia sobre todos los escritores que le sucedieron, y fue contemporáneo de Griboedov (cuyo nombre que quiere decir “el que come champiñones”), autor de una obra maestra de teatro titulada Gorie ot Uma (que se puede traducir como “La desgracia de ser inteligente”), una sátira social que nuestra amiga Alex mantiene a la cabecera de su cama.  Muchos proverbios de uso diario, que muestran una aguda sabiduría popular, provienen de este libro. 


En realidad eran tres los pequeños lagos o estanques que el Patriarca Germogen hizo excavar en el barrio por donde me paseo con Valentina, mientras ella me sigue contando anécdotas e historias. Los anticlericales soviéticos le cambiaron el nombre, pero el Patriarca paso a la historia por su valeroso rechazo a los Polacos que invadían su país y pretendían que bendijera a su líder como Zar de Rusia.


Mientras nos tomamos un café en el vecino MacDonalds, el primero que existió en Moscú, mi anfitriona me cuenta que las colas que se formaron el día de su inauguración en 1990 llegaban hasta el Kremlin, es decir, a un kilómetro de distancia. La hamburguesa entonces tenia el sabor de libertad y apertura hacia Occidente, aunque hoy significa consumismo, comida chatarra y mercantilismo norteamericano. 


Una de las primeras edificaciones que me muestra es la vetusta casona de madera que se salvó del incendio cuando Napoleón invadió la ciudad con su poderoso ejército en 1812. Luego, caminando a lo largo del Estanque del Patriarca, por una fresca alameda, dialogo animadamente con mi Day Host, como también lo hicieron en este mismo sitio Dios, el Diablo y el Poeta, personajes de El Maestro y Margarita de Mijail Bulgakov (escritor nacido en Kiev en 1891). Censurado por sus críticas a la política soviética y al mismo tiempo protegido por Stalin, Bulgakov vivió en este barrio varios años, sin poder ver a su familia exilada en el extranjero. 


Mas adelante nos encontramos con la memoria de Marina Tsvetaeva, una de cuyas poesías, recitada por Valentina en un Ruso dulce y cadencioso, comienza así:
“Alguno de mis antecesores tal vez fue violinista”… y continua… “o tal vez no…o fue carnicero, o fue trabajador, o fue poeta… quizá como yo también lo soy”. 
Su hija Irina murió de hambre en un orfanato donde la colocó, tratando de salvarla de la hambruna que siguió a la Revolución de Octubre, y ella misma estuvo exilada en Europa desde 1922 hasta 1937 por sus ideas anti-bolcheviques.  Finalmente se suicidó en 1941 después de que su esposo y su otra hija fueron condenados por espionaje.


Para que nadie los olvide, en cada esquina y en cada parque de la ciudad se encuentran imponentes estatuas de los autores que menciono en esta crónica.  


El barrio entero es una muestra encantadora de la arquitectura anterior a la I Guerra Mundial. Si esta no hubiera estallado, quizá el Art Deco (o Nouveau?) se hubiera seguido desarrollando y tendríamos en el mundo un paisaje urbano radicalmente diferente. Iban por un camino apasionante los diseñadores de principios del siglo XX que utilizaban la línea curva, las formas de las hojas y la inspiración de la naturaleza para entretejerlos en escaleras, arcos, muebles y fachadas. La casa donde vivió Máximo Gorky los últimos cinco años de su vida, entre 1931 y 1936, “disfrutando de la amistad” de Stalin y de escritores y artistas comprometidos con la Revolución, es una hermosa muestra de este tipo de arquitectura. El autor de la famosa novela La Madre, que describe a esa valerosa mujer que arriesga su vida para apoyar a su hijo revolucionario introduciendo a la fábrica propaganda anti-zarista oculta bajo su ropa, se ganó la aprobación del Régimen socialista y recibió entre otras cosas esta casa como premio, a pesar de que posteriormente se decepcionó de las prácticas del Partido.


En contraste, no muy lejos se encuentra un edificio adornado con columnas y coronado por leones, que fue construido por orden de Stalin para residencia de héroes de la guerra.


Una estatua del poeta Blok, nos permite hablar de la Edad de Plata de la poesía Rusa, en la que figura junto con Mayakovski, Marina Tsvetaeva, Anna Akhmatova y Gumiliov, los cuales tendré que explorar en el futuro. Proseguimos por ahora nuestra excursión por el barrio, donde el arquitecto Shejtel, amigo de Chejov y del pintor Levitan, dió rienda suelta a su diseño audaz y creó obras de arquitectura neogótica armoniosas y elegantes. En un hermoso palacio que recuerda los de Windsor, vivió Morosov, un rico y generoso Mecenas cuya amante, la actriz Andreieva, era también amante de Gorky, a cuyas manos iban a parar las grandes sumas de dinero que la artista recibía del primero. Morosov fue pues un aristócrata que contribuyó así a la “causa” socialista y terminó suicidándose, desengañado del amor y del futuro de su patria.


A la vuelta de la esquina está la casa donde vivió Beria, el sanguinario director de la KGB colaborador y sucesor de Stalin, cuyo “fantasma” llega por las noches en un vehículo que nadie ve pero todos los vecinos escuchan. Y por ahí también está la estatua de Krylov, un famoso escritor que tradujo y adaptó al Ruso las fábulas de Esopo y La Fontaine, enriqueciendo así el fantástico folclor y las sabias enseñanzas de la literatura infantil Rusa. 


Valentina me deja en la Casa Museo de Anton Chejov, el médico de origen humilde nacido en 1860, autor de encantadores cuentos cortos como La Dama del Perrito, y de obras de teatro como La Gaviota (cuyo estreno fue un fracaso porque inicialmente los actores no supieron interpretar la profundidad psicológica de sus personajes), El Tío Vania, Las Tres Hermanas y El Jardín de los Cerezos. Chejov murió de tuberculosis en Alemania en 1904 y escribió siempre con cierta ironía, como no tomando en serio sus obras, que consideraba ligeras, pues parece que soñaba con producir alguna monumental obra maestra. Alguna vez escribió: “La Medicina es mi esposa legal, la Literatura es solo mi amante”.


Hablando de obras monumentales, para el día del Diluvio hay que llevar La Guerra y la Paz y Ana Karenina, del conde Leon Tolstoy, consideradas por algunos como las dos mejores novelas que se hayan escrito. Tolstoy nació en Yasnaya Polyana, una extensa propiedad de la familia que voy a visitar la semana próxima en la región de Tula, en el año 1828, y se casó con la hija de un médico de la Corte con quien tuvo 13 hijos, aunque el final de su vida matrimonial fue verdaderamente infeliz. Sus democráticas ideas acerca de la educación de los siervos lo llevaron a la creación de escuelas populares y le acarrearon problemas con la policía zarista, así como su crisis religiosa y “despertar espiritual” lo llevaron a abandonar familia y propiedades, para morir de neumonía en 1910 en una estación del tren. Su novela corta Sonata de Kreuzer es una pieza clásica que me encanta, pues analiza el matrimonio y sus “inconvenientes” con profunda agudeza.


Fiodor Dostoievsky es probablemente el más conocido escritor ruso en Occidente, gracias a la impresionante dimensión psicológica de sus personajes y al análisis de la vida en Rusia durante el siglo XIX. Hijo de un médico estricto que trabajaba en medio de locos, pobres y abandonados pacientes, paso su niñez en Moscú, estudió en la Academia Militar de San Petersburgo, estuvo seis años en una terrible prisión por sus ideas liberales, fue seriamente afectado por la muerte de su esposa y de su hermano y llevó una vida de deudas y de juego. Todas estas experiencias fueron base de su inspiración para escribir Los Hermanos Karamazov que trata el tema del parricidio, Crimen y Castigo que describe angustiados personajes en una forma precursora del existencialismo, El Jugador que cuenta sus experiencias personales en un casino alemán, y El Idiota que narra episodios de su propia epilepsia, en un ataque de la cual murió en San Petersburgo en 1881, a la edad de 60 años, sin haberse podido encontrar nunca con su admirado colega Leon Tolstoy.  


En una excursión anterior ya nos habíamos encontrado con el ucraniano Nikolai Gogol (1809 – 1852), así que tomemos de él tan solo sus novelas Almas Muertas y Taras Bulba, junto con sus cuentos cortos medio surrealistas La Nariz y El Abrigo. Dicen que Gogol quemó la segunda parte de Almas Muertas debido a las observaciones que le formuló su amigo Pushkin. De paso nos llevamos El Don Apacible, de su vecino de estatua Mijail Sholojov (1905 – 1984), prominente miembro del Partido Comunista y ganador del Premio Nobel de Literatura en 1965.


Ivan Sergeyevich Turgenev, nacido en Oryol en 1818, es un novelista y dramaturgo cuya colección de cuentos cortos titulada en inglés A Sportsman's Sketches, y su novela Padres e Hijos son piezas maestras del realismo Ruso que deseo conocer. Educado en Europa y enemigo de la servidumbre, nunca se casó pero tuvo una célebre amante francesa, sus relaciones con Dostoievsky y Tolstoy fueron conflictivas y murió cerca de París en 1883.


Boris Pasternak nació en Moscú en 1890, en una familia culta, amiga de Tolstoy. Aunque en Rusia tiene mucha popularidad su antología My Sister Life, en Occidente es mas conocido gracias a su Doctor Zhivago, una novela publicada en 1957 que transcurre durante los últimos días de la familia Romanov y los primeros años de la Revolución, prohibida en la Unión soviética y promovida por los USA, por la cual recibió el Premio Nobel.


Cierro mi pequeña Biblioteca Rusa con Alexander Solzhenitsyn y sus obras sobre la represión, el destierro y las cárceles soviéticas Archipiélago Gulag y Un día en la Vida de Ivan Denisovich, que leí hace mucho tiempo. Este autor nació en Kislovodsk en 1918, murió en Moscú hace apenas tres años y recibió el premio Nobel de Literatura en 1970. Aunque sirvió en el ejército hasta poco antes de la ofensiva final que termino en Berlín, fue condenado a trabajos forzados por sus opiniones antiestalinistas, estuvo preso en los calabozos de la Lublyanka (frente a los cuales pase anoche) y conoció de cerca los campos de concentración que describe en sus obras y que le costaron persecución y eternos sinsabores. Miles de moscovitas acudieron a rendirle un último homenaje y hasta sus más fuertes detractores respetan sus valerosas denuncias, su análisis de la realidad Rusa y su amor a la verdad.

Moscú, Agosto de 2011


Monumento a Pushkin en Moscú.


Tumba de Gogol en el monasterio Novodevichy.

Saturday, 6 August 2011

16. Monasterios y Cementerios


El fenómeno religioso y cultural experimentado por este país en el último siglo es apasionante, complejo… muy difícil de entender. Supongo que muchos especialistas lo habrán analizado y creo que el visitante profano apenas puede adivinarlo. Yo me contento con hacer preguntas a la gente común y tratar de resumir sus respuestas. 

Ayer hemos dedicado la clase de Inglés de Mijail, un Ingeniero de 50 años bastante locuaz, casado, ejecutivo de una empresa petrolera, para que nos cuente sus experiencias. En sus años de escuela los niños no sabian nada de Dios y quizá dos o tres de sus compañeros tenían familias que bautizaban a sus hijos en secreto, corriendo un grave riesgo. Su abuelo era comunista, pero hizo bautizar a su madre y nunca fue perseguido, por razones que nunca le explicó. Mijail fue ateo hasta hace unos años, cuando sintió la necesidad de creer en un Ser superior, aunque no de pertenecer a alguna Iglesia. Como él, ya he encontrado a muchos otros rusos, pero no se qué tan representativa es la muestra de personas que acuden a los templos y monasterios que se encuentran por doquier. Estos son una de las principales “atracciones turísticas” por sus bien conservados íconos, su interesante arquitectura, sus conexiones con la clase dominante y con la historia del país, así como por el folclórico espectáculo de sus creyentes, que se echan numerosas bendiciones y hacen genuflexiones con muchos aspavientos.

Los monasterios tenían su propio ejército y servían a la vez de fortalezas para defenderse de los enemigos. Hace unos días, al salir del Museo de Arte Moderno, cuyo patio contiene curiosas esculturas en bronce, encontramos al frente el Monasterio Superior de San Pedro, fundado en 1380, que formaba parte del anillo defensivo de Moscú. En el centro de sus apacibles patios se levanta una pequeña catedral de ladrillo, construída cuando Pedro el Grande le quitó el poder a su medio hermana, la ambiciosa Regente Sofía. Me uno a un grupo de piadosos peregrinos, en su mayoría señoras maduras que llevan pañoleta en la cabeza, para tratar de captar los detalles de batallas, intrigas y visitantes ilustres de este claustro, contadas por una religiosa del convento, mientras Cata toma fotos de detalles arquitectónicos y monásticos gatos.

Otro concurrido monasterio, cuya visita es obligatoria para un turista tan “piadoso” como Matías el Caminante, es el de Novodevichy, fundado en 1524 para celebrar la conquista de Smolensk, hasta entonces en poder de los Lituanos. En los años 1680’s, cuando Sofía era Regente, lo hizo reconstruir y lo utilizó como segunda residencia, pero cuando su medio hermano Pedro el Grande cumplió los 17 años y le quitó el poder, ahi mismo la encerró de por vida, como castigo por urdir contra él la rebelión de los Streltsy. Y para que no olvidara quien era el que mandaba, Pedro hizo colgar a varios de sus cómplices en un patíbulo levantadado al frente de las ventanas de Sofía. También en esta fortaleza monasterio encerró Pedro a su primera esposa Yevdokia Lopukhina, según dicen por “cantaletosa”, aunque yo creo que más bien por tener un nombre tan feo.

Adyacente al Monasterio se encuentra un famoso cementerio, poblado por ilustres “residentes”. Un jardinero sordomudo nos “explica” donde se encuentran varias de las tumbas que buscamos y con la guia de Cata llegamos a ellas y escuchamos las historias que nos cuenta una amable señora rusa. Está la tumba de Gogol, el célebre y sombrío escritor, en granito negro, cubierta de rosas rojas. Cerca la de Stanislavsky, iniciador de la famosa escuela de teatro, que obligaba a los actores a “vivir” sus personajes. No muy lejos se halla la del poeta Mayakovsky, unas veces aceptado y otras perseguido por el régimen. El médico Chejov descansa en paz, seguramente satisfecho del sabor de sus cuentos. La tumba de Nadezhda Alliluyeva, la segunda esposa de Stalin, en mármol blanco, se encuentra protegida por una caja de grueso vidrio. Los acompañan: Molotov, el de las bombas de los estudiantes de la UN; Andrey Gromyko; Sergio Prokofiev, el compositor de Pedrito y el Lobo; Eisenstein, el director del Acorazado Potemkin; artistas, héroes, militares y políticos entre los que se destaca Khrushchev, quien no “calificó” para las paredes del Kremlin, donde se encuentran sus colegas. 

A propósito de muertos y antes de seguir con los monasterios, ayer visitamos el Mausoleo de Lenin, situado en el exterior del Kremlin. Aunque gran rival de Stalin, este lo endiosó, explotó su imagen para beneficio propio y dicen que lo mencionaba en todos sus discursos. A pesar de la oposición de la familia, el cadáver de Lenin está conservado mediante un procedimiento secreto que sólo conoce el hijo de quien lo inventó y algún funcionario de alto rango, y es exhibido al público bajo rigurosas medidas de seguridad durante unas pocas horas cada día. Luego de una larga cola que aprovecho para una clase “gratis” del idioma, entramos con la Cata a la oscura y fría cámara donde yace el cadáver del líder, que parece de cera y produce una impresión tétrica. Al igual que el de Mao, que visité en Beijing hace 15 años, contemplarlo no es una experiencia agradable, pero hay que hacerlo una vez en la vida, para meditar sobre la muerte, parodiando a Neruda: “es tan corta la Gloria y es tan largo el olvido…”.

Pues bien, a la salida del Mausoleo leemos las numerosas lápidas de los líderes enterrados en las paredes del Kremlin y continúo mi clase de Ruso con tres ingenieros ferroviarios que vienen desde la ciudad de Chita, situada en las montañas mas allá de Irkutsk y del Lago Baikal, el más profundo del mundo, en plena Siberia. Son seis horas de vuelo hasta Moscú, aunque podrían hacerlo gratis en seis días en el ferrocarril Transiberiano, donde trabajan como ingenieros de investigación y desarrollo. Vera y Vladimir nos acompañan y me explican los contenidos de mapas, despliegues y vitrinas del Museo Nacional de Historia, mientras Cata toma notas, hace dibujos y se defiende con unas pocas explicaciones que encuentra en Inglés. Es un nuevo repaso de la historia del país, presentada en forma muy ordenada y artística, que termina con la muerte de la familia Romanov y las primeras manifestaciones de la Revolución, incluyendo el abrigo que llevaba puesto Lenin cuando sufrió un atentado, el cual muestra los agujeros de las balas. 

Otro importante centro ortodoxo se encuentra en la vecina población de Sergei Posad, a hora y media de Moscú en autobús o en tren eléctrico. Allí trató de vivir como ermitaño San Sergio de Radonezh, patrono de Rusia, pero dicen que era tan bueno que mucha gente lo seguía y terminó formando una población alrededor de su convento, que fundó en el año 1340. Svetlana, una amable y bonita señora Turmenkstana, nos lleva a un restaurante que resulta bastante bueno, donde almorzamos muy bien por US$10 cada uno, y luego visitamos con calma el Monasterio: muchas tiendas de suvenires religiosos, dos catedrales y una iglesia donde se encuentra la tumba del santo, repleta de fieles que hacen largas colas para ir a besar el vidrio que cubre su féretro, mientras un barbudo cura vestido de negro canta letanías que son respondidas por un armonioso y bien afinado coro de señoras, en un oficio que se desarrolla permanentemente de día y de noche. La gente da limosnas y carga agua bendita, paga oraciones y compra recuerdos del santo. Este negocio de las religiones parece bastante rentable!

Y aquí está también la tumba de Boris Godunov, el único Zar no sepultado en el Kremlin de Moscú o en la Fortaleza de Pedro y Pablo en San Petersburgo. Godunov fue el sucesor de Iván IV el Terrible, pues mediante hábiles maniobras políticas le arrebató el poder a su cuñado Fyodor, el débil mental hijo de Iván, y trató de enmendar las atrocidades de su suegro. Hay que ver la ópera que escribió el compositor Modesto Mussorgsky sobre su vida. 

Una vez más no dejan entrar a Cata a la reconstruída Catedral de Cristo Salvador (la que fue derribada y en su lugar existió una gran piscina) por razones técnicas de cobertura de cabeza, longitud de la falda o sisa de las mangas. Pero en cambio nos encontramos con dos colombianos muy queridos que hacen un crucero por el Volga y su sistema de canales: José Guzmán, con quien nos conocimos en la Corporación Financiera Colombiana y su señora, María Constanza Díaz, recién pensionada de SOFASA. Qué pequeño es el mundo y qué agradable es encontrar compatriotas educados!

Agosto comienza con un frío que nos asusta y nos mantiene encerrados todo un día. Llovizna, el cielo está gris y la temperatura baja de 35 a 12 grados de un día para otro. Pero el cambio es momentáneo y despues del descanso seguimos con días de sol y temperaturas al rededor de los 23 grados. Podemos salir de nuevo e ir a visitar Moskwa City, un enorme desarrollo urbanístico de elegantes rascacielos de vidrio y acero, alimentado por una moderna línea del Metro, que está modificando en forma radical el paisaje urbano de esta ciudad vibrante, dinámica y fascinante.

Moscú, Agosto 5 de 2011


Grupo de piadosos peregrinos en un monasterio.


Vista exterior del Monasterio de Sergei Posad. Foto de Cata.


En el interior del Monasterio de Sergei Posad. Foto de Cata.